¿Por qué quiero seguir tomando cuando ya estoy pedo?

Todos sabemos cuándo llegamos a ese punto agradable de media chela  – cuando nuestros sentidos están más agudos, nuestras conversaciones más lúcidas y nuestras habilidades para el beer pong son milagrosas. Y a pesar del hecho que sabemos – SABEMOS – que el próximo vaso nos empujará por un tobogán que va del “héroe que todo lo puede”  al “calamar que no puede dejar de resoplar” con la constante necesidad de un baño, y aún lo deseamos fervientemente. ¿Por qué, cerebro-frito, por qué?! ¿Por qué siempre tienes sed de más?

Los estudios exponen que cada vez que tomamos alguna bebida con alcohol, estamos entrenando al cerebro a quererla aún más la próxima vez. En esta edición de Estilo de Vida, explicaremos algo que todos nos hemos preguntado, especialmente durante vacaciones, días festivos y en las tan ansiadas salidas de puente: ¿Por qué estando pedos queremos chupar aún más?

La respuesta yace en los caminos-fritos neuronales de recompensa. Aunque el alcohol actúa como supresor en partes del cerebro que controlan operaciones físicas (pararse, coger, encontrar las llaves, o todas las tres al mismo tiempo), también estimula la producción de dopamina. Este astuto y engañoso químico orgánico (en inglés: dopamine = dope + mean #NOT) activa áreas del cerebro asociadas con el deseo y la gratificación. Este “sistema de recompensa” es un conjunto de estructuras interconectadas en el cerebro, responsables de nuestra sensación de querer las cosas agradables que no tenemos; disfrutar las cosas agradables cuando las obtenemos; y aprender que obtenerlas nuevamente sería algo muy bueno (un proceso repetitivo conocido en psicología como “refuerzo positivo”).

Una de estas zonas de recompensa, el estriado ventral –   algo del tamaño de un chícharo en las profundidades del hemisferio derecho – ha sido estudiado recientemente por investigadores en India como una causa potencial de adicciones, ya sea para el alcohol u otras drogas que forman hábitos. Curiosamente, esta investigación también sugiere que no solo la presencia del alcohol en el torrente sanguíneo detona la actividad de dopamina: Incluso la primera probada a una cerveza fría puede ser suficiente para alborotar al sistema de recompensa de tu cerebro.

Dejando de lado el efecto de motivación-recompensa de la dopamina, el alcohol también estimula la liberación de químicos que te hacen sentir bien conocidos como endorfinas. Estas son asociadas con los placeres eufóricos que la gente obtiene al reírse o hacer ejercicio intenso. Para los buena-copa, gran parte del rush de endorfinas viene de una parte del cerebro anterior llamada nucleo accumbens: Si el estriado ventral es el discreto drug dealer del cerebro, entonces este, probablemente es un coro de góspel cantando con todas sus fuerzas.

De los dos incentivos que nos impulsan a servirnos otra copita, parece que el instinto obscuro es más fuerte que cualquier atracción benigna hacia nuestro lugar feliz. De acuerdo con un estudio publicado recientemente en Journal of Neuroscience, cada vez que tomas cualquier bebida alcohólica puede que estés entrenando a tu cerebro a desearlo más la próxima vez. Esto se debe a que la dopamina activa dos tipos de cominos en el cerebro: Neuronas “D1”, que alientan el comportamiento proactivo (así como “¡Lets Goooo!”) y neuronas “D2” que inhiben el comportamiento (así como “Estás en tu cúspide y eres una máquina de seducción: ya NO tomes más”).  Mientras que este segundo parece que sería más útil para nosotros, el alcohol ilumina predominantemente los caminos D1, referidos por el investigador Jun Wang como las neuronas “Lets do it”.

Lo realmente lamentable es que este momento “Woo0oo!!” de alguna manera se queda en nuestros cerebros como la parte más agradable de beber. “Cuando tomas alcohol, la memoria a largo placo es mejorada de cierto modo” comentó Wang sobre el estudio publicado “Pero este proceso de memoria no es útil – de hecho, subyace a la adicción ya que afecta a las neuronas “Lets do it”.”

Neuronas sensibles, ya llegó su Uber. Nosotros vamos a seguirla con esta gente loca un rato más ¡Nos vemos mañana para la cruda, comida chatarra y remordimiento!